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Roland Garros, la obsesión de Djokovic

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Nole reconoce que su preparación enfoca desde hace meses al grande francés, un torneo crucial en la carrera histórica con Nadal y Federer. Llega a cuartos con 2h 22m menos en pista que el mallorquín

A media mañana, un grupo de adolescentes se asoma por la rejilla que acota la pista 29 del complejo Jean Bouin y canturrea el cumpleaños feliz a Rafael Nadal, que celebra, pese a su voluntad –“no me gusta cumplir 33…”–, y saluda al grupo de aficionados antes de retirarse para ser agasajado por la organización. Le esperan el presidente de la Federación Francesa, Bernard Giudicelli, y el director de Roland Garros, el extenista Guy Forget. Antes de afrontar hoy a Kei Nishikori en los cuartos (hacia las 16.00, Eurosport), el mallorquín posa sonriente con dos tartas y mientras tanto, en la central, Novak Djokovic pisa el acelerador ante Jan-Lennard Struff (6-2, 6-2 y 6-2, en 1h 33m).

El serbio, a un ritmo de vértigo estos días franceses, alcanza un récord porque nadie ha conseguido llegar tantas veces consecutivas (10) a la quinta parada del torneo, en la que se encontrará con el alemán Alexander Zverev (3-6, 6-2, 6-2 y 7-6 a Fabio Fognini). “Últimamente he tenido que hacer demasiadas cosas que no suelo hacer, con abogados y ese tipo de cosas…”, expresaba el joven Sascha, ahora entre pleitos porque decidió romper a finales de año con su mánager, obligado a dejar la mente en blanco porque la que le viene encima es de aúpa, nada más y nada menos que Djokovic en plan Djokovic.

El caso es que Nole arrancó esta edición el pasado lunes 27, pero en realidad empezó a jugar Roland Garros hace mucho. Lo reconocía recientemente a los medios serbios y lo reafirmó ante los micrófonos. “Este es el torneo para el que llevo preparándome los últimos meses. Deseaba con todas mis fuerzas llegar en un buen momento de forma y alcanzar mi máximo nivel”, expuso. “Estoy seguro de que no soy el único que ha trabajado con ese pensamiento, pero tengo por delante retos muy importantes si gano el torneo”, prosiguió.

Y abundó, sin tapujos, tan abiertamente que pareciera estar enviándole un mensaje directo a Nadal, el hombre hacia el que miran todos los ojos en el Bois de Boulogne. “Este Roland Garros supone una motivación extra para mí, porque tengo la oportunidad de encadenar cuatro títulos de Grand Slams”, recordó, en referencia al logro que ya consiguió entre 2015 y 2016. “Eso me da un argumento para confiar en que puedo conseguirlo de nuevo”, incidía el de Belgrado, que además tiene ante sí otro objetivo solemne y sobre todo único: ser el primer tenista que gana dos veces los cuatro Grand Slams.

“Estoy en una situación en la que realmente puedo hacer historia de nuevo, y obviamente tengo mucha ambición, no es un secreto. Pero al mismo tiempo, no es la primera vez que estoy frente a este tipo de circunstancias. No es mi primer Grand Slam, porque he jugado muchos. Sé que son dos semanas potencialmente largas y solo necesito estar en mi lugar, por así decirlo, mentalmente, y simplemente hacer cosas que me han funcionado en el pasado”, afirma.

“Estoy cerca de mi mejor juego en tierra”

No oculta su deseo Djokovic, que ayer ofreció otra muestra de fuerza y que comenzó el asalto al título que añadió a su historial en 2016, por primera vez, con una idea clara: llegar lo más fresco posible a un hipotético pulso final con Nadal. Por eso, el balcánico ha cabalgado desde el principio, sin mirar atrás. Ha ido despachando a sus cuatro primeros rivales en 6h 46m; es decir, en 2h 22m menos que las que ha invertido Nadal en su trazado (9h 08). Ayer fundió a Struff en tan solo 1h 33m, y antes marcó la misma línea con Caruso (2h 04m), Laaksonen (1h 33m) y Hurkacz (1h 36m).

Desde que ganase el curso pasado Wimbledon, el serbio recuperó la luz y el colmillo. Luego triunfó en Nueva York y Australia, y ahora pretende dar el gran golpe en la arena de París. Si obtiene el título, se situaría a solo un major de Nadal (17) y recortaría con Roger Federer (20). Y la tarascada anímica sería monumental. “Una de mis mayores motivaciones es ganar contra Rafa o Roger en los grandes eventos”, subrayaba estos días, consciente de que para voltear la adversidad que le impuso el sorteo del cuadro, mucho más hostil que el del balear, no puede permitirse un solo regalo.

Ninguna concesión, porque cada gramo cuenta. “Mi mejor tenis suele venir en los torneos más grandes”, observaba ayer; “he llegado a cuartos estando muy cerca de mi mejor tenis sobre tierra. Estoy muy contento con cada uno de los aspectos de mi juego. Estoy motivado para luchar por el título, sí. Por eso estoy aquí, pero hay un largo camino”.

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