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PSG, más millones que estructura

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La eliminación ante el United desnuda las carencias en la planificación deportiva de un proyecto que aspiraba a reinar en Europa

Cuando el martes se concretó la eliminación del Real Madrid en los octavos de final de la Champions, el once con que el Ajax culminó su hazaña arrojaba una edad media de 23 años. La misma cifra que resultaba del equipo con el que el Manchester United mandaba a la lona al París Saint Germain. En menos de 24 horas, el club más laureado de la competición y el más poderoso económicamente fueron abatidos por el talento de la juventud, y el entusiasmo juvenil con el que se desempeñó el United, plagado de reservas.

En el caso del PSG, la eliminación ha desnudado que detrás de las megainversiones —1.150 millones de euros gastados en fichajes desde 2011—, la estructura deportiva no es acorde con la de un club que aspira a reinar en Europa. Según fuentes cercanas al PSG, el objetivo marcado a Thomas Tuchel en la Champions era alcanzar, como mínimo, las semifinales. Desde que el club es propiedad de la familia real de Qatar, el techo han sido los cuartos de final alcanzados en el periodo 2012-2016. Desde entonces, Barcelona, Real Madrid y United han acabado con la carrera europea del PSG en los octavos de final.

Analistas y agentes del mercado describen un “club construido sobre una fantasía”, en el que los mareantes traspasos pagados y los elevados salarios son el único atractivo para atraer y retener a sus estrellas. El estrepitoso y estruendoso batacazo del miércoles ha puesto encima de la mesa los errores en la planificación deportiva, también limitada por ese exceso de gasto que ha puesto al club bajo sospecha de dopaje financiero. El resultado es una plantilla desequilibrada de la que se culpabiliza al director deportivo, el portugués Antero Enrique. La relación de este con Tuchel esta presidida por la frialdad y la desconfianza.

Los análisis apuntan a una posición tan decisiva como la del mediocentro para explicar el problema que ha supuesto la amenaza de una posible sanción por quebrantar el fair play financiero de la UEFA. Marquinhos, un central reconvertido, ha desempeñado esa función porque el club no fue capaz en verano de contratar a un jugador solvente para la posición. A esto hay que añadir que Lo Celso fue cedido al Betis y Rabiot fue apartado del club por negarse a renovar. Durante el mercado de invierno, llegó el argentino Leandro Paredes por 45 millones de euros. Ni en Old Trafford ni en el Parque de los Príncipes esta última adquisición formó parte del once titular.

Reemplazar a Neymar, que se perdió los octavos de final del curso pasado y de este por sus lesiones, es complejo. Pero tampoco se ha vislumbrado una alternativa para suplir la baja de Edison Cavani. El miércoles, la solución fue hacer jugar a Kylian Mbappé de delantero centro, posición en la que encuentra menos libertad para explotar su mejor virtud: la velocidad con espacios por delante. Con 20 años, el chico es el soporte y el icono de un proyecto con más millones que estructura para darle solidez.

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