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Perla del Barça, jugador del Madrid

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Takefusa Kubo, que debió abandonar la cantera azulgrana por la sanción FIFA que recayó sobre el club, firma por la blanca

Todo empezó por un folleto, un cartel que anunciaba que si era el mejor jugador del campamento se ganaría la oportunidad de jugar un encuentro con el Barcelona. Entusiasmado por la oportunidad, Takefusa Kubo (Kanagawa, Japón; 18 años) lo intentó y se llevó el bote porque al cabo de unas semanas ya estaba haciendo una prueba en La Masía. “Vuelve mañana”, le dijeron. Y, con 10 años recién cumplidos, cambió de continente para perseguir su sueño de ser futbolista. “Yo no tenía miedo porque me daban la opción de jugar al fútbol”, razonaba Kubo hace unos pocos años. Ahora, pasado el tiempo, parece que sigue con la misma filosofía. Aunque con matices. Tantos que ha pasado de ser la perla del Barcelona al fichaje del Real Madrid.

Para Kubo no fue sencillo instalarse en La Masía. Resulta que el Barça se saltó de 2009 a 2013 el artículo 19 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, relativo a la contratación de menores de 18 años, y no supo cómo regularizar la situación de los 10 jugadores afectados que residían en La Masia. “Veía ganar a mis compañeros, pero no podía estar totalmente alegre”, se confesó el futbolista a Goal.com. Por lo que sin desearlo, debió hacer las maletas como el resto de los futbolistas señalados a excepción del estadounidense Ben Lederman, que logró la nacionalidad polaca. Kubo regresó a Japón, al FC Tokyo. El Barcelona, consciente del fútbol del extremo –es apodado el Messi japonés-, monitorizó su evolución porque siempre pretendió recuperarlo cuando cumpliera la mayoría de edad. Pero no era el único con esa pretensión y se enredó el asunto.

El PSG y el Madrid llamaron a su puerta. Suficiente para que se dispararan las pretensiones de Kubo. Así, cuando el Barcelona le ofreció regresar al club, en este caso al filial, las negociaciones se torcieron. “Nos pidió un millón por año y la obligación de formar parte del primer equipo en el segundo curso”, desvelan desde el área deportiva del Barcelona. Exigencias que el club azulgrana rechazó de pleno porque no pensaba pasar de los 250.000 euros anuales y porque no podían asegurar su plaza en la élite. “Es extracomunitario y nosotros, al igual que el Madrid, tenemos ya cubierto el cupo (Arthur, Malcom y Arturo Vidal). No sabemos qué pasará en el futuro, pero es una hipoteca grande”, apuntan desde los despachos de la ciudad deportiva. Pero las pretensiones de Kubo sí han casado con el Madrid, que ha cumplido con sus requisitos y que tras un pago que ronda los dos millones de euros, ha contratado a nipón por cinco temporadas. Al tiempo, también hará esta pretemporada con el primer equipo.

El pequeño extremo, tan rápido en carrera con la pelota controlada como en la ejecución, ha quemado etapas en Japón a la velocidad de la luz. Así, cerca de cumplir los 16 años y con el dorsal 41 a la espalda, debutó con el FC Tokyo en un duelo de la Copa Levain, convirtiéndose en el segundo jugador más joven de todos los tiempos detrás de Takayuki Morimoto (15 años, 10 meses y seis días). Aunque pertenecía al filial, que jugaba en la J3 League (Segunda B). Pero desde el 2018 lo hace en la J1 League, primero como cedido en el Kawasaki Frontale y ahora en el FC Tokyo, donde ha disputado 16 encuentros con unos registros de cinco goles y cuatro asistencias. Números que, justo tras alcanzar la mayoría de edad, le han llevado a la selección absoluta japonesa, pues hace una semana compitió 23 minutos ante El Salvador.

“Es uno de los jugadores jóvenes más prometedores del fútbol mundial”, explica el Madrid en un comunicado oficial; “tiene excelente técnica, muy habilidoso, con visión de juego, gran regate y gol”. Queda por ver cómo cuaja Kubo en Valdebebas, toda vez que el fichaje recuerda mucho al de Martin Odegaard, que exigía lo mismo y que llegó a debutar con Zidane, pero que ha cumplido dos cesiones (Heerenveen y Vitesse) y todavía no se sabe qué hará en el próximo curso. También se asimila, sin embargo, al de Vinicius, que se ha ganado su sitio en el equipo, y de Rodrygo. Ahora, Kubo, que participará en la inmediata Copa América, tiene la pelota. Y no es azulgrana como se imaginó, sino que es blanca.

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