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Pepe y Casillas se reencuentran en Oporto

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El central, a punto de cumplir 36 años, regresa al club luso doce temporadas después de su salida al Real Madrid

“Fue una buena jugada para todos”, advierte Jorge Nuno Pinto da Costa, el octogenario presidente del Oporto. En el verano de 2004 el entonces campeón de Europa traspasó a Ricardo Carvalho al Chelsea y fichó a Pepe, que jugaba en el Marítimo de Funchal, por un millón de euros. Le sobraron 29 en la operación. Tres años después lo vendió al Real Madrid, en una operación que se puso bajo sospecha. La misma tarifa de 30 millones de euros parecía un precio exagerado porque ni Pepe ni el Oporto habían lucido al más alto nivel. Al final, diez temporadas amortizaron los blancos al coriáceo zaguero brasileño antes de que saliese hacia el Besiktas. Año y medio después de su marcha al fútbol turco está de regreso en Oporto con la carta de libertad bajo el brazo. Allí jugará con Iker Casillas, una dupla que durante ocho campañas blindó al Real Madrid. Entre ambos suman 72 años de edad (el zaguero cumplirá los 36 en febrero), un palmarés con seis Champions, tres cada uno, y un destino común: ninguno acabó en sintonía con el técnico José Mourinho.

Pepe dice que es una cuestión de corazón. “Vuelvo al club que me proyectó al fútbol mundial y veo que sigue siendo un club especial en el que nada ha cambiado en cuanto a valores”, explicó en declaraciones al canal de televisión que gestiona el equipo portuense. Lo hizo poco después de firmar un vínculo por dos temporadas y media. “Me sensibilizó la voluntad que tenía de volver con nosotros y como desechó ofertas de grandes clubs europeos que le ponían sobre la mesa un contrato cinco o seis veces mayor”, ponderó Pinto da Costa. “Afortunadamente él está en una situación en la que no es esclavo del dinero”, completó el mandatario.

El Real Madrid pagó en 2007 un dineral por Pepe, el jugador fichó por tres años, pero empezó percibiendo uno de los sueldos más bajos de la plantilla, en torno a 1,6 millones de euros netos por temporada. Antes de que venciese el vínculo, y después de episodios como el que le costó al futbolista una sanción de diez partidos tras un rapto de locura en un partido contra el Getafe, rubricó una renovación que triplicaba su salario. Su rendimiento futbolístico y su vocación por apaciguar aquellas manera indómitas le valieron otra mejora de contrato en 2011. Y todavía firmó en 2015 un último trato con el Madrid justo después de la marcha de Carlo Ancelotti. Se fue al acabar ese vínculo, por la puerta trasera y con resquemor. “Las formas no fueron las correctas”, lamentó. Lo hizo sin despedirse del club y de su entrenador, Zinedine Zidane y confesó que el técnico que más le había marcado en el club fue Rafa Benítez, justo con el que menos tiempo estuvo.

Su paso por el Besiktas tuvo más sombras que luces, enmarcado en la crisis económica de los grandes clubs turcos, cautivos por la depreciación de su divisa. Oporto es, como dice Pinto da Costa, una buena jugada si se concreta el movimiento que anhela el presidente, que también en problemas económicos tiene ahora vía libre para irse al mercado con dos centrales que están en la mira de bastantes equipos, ambos también brasileños. Se trata del experto Felipe y sobre todo del novel Eder Militão, adquirido el pasado verano al Sao Paulo por siete millones de euros, de los que tan solo tres acabaron en el club paulista. Todo apunta a que el Oporto engrosará en breve su historial de plusvalías y Pepe recibirá galones de indiscutible en el once.

En lo futbolístico el reto que le espera a Pepe no es menor porque en el Oporto el listón de la exigencia está elevado. El equipo suma 18 triunfos consecutivos (nueve en Liga, tres en Copa, dos en Copa de la Liga y cuatro en Champions) y si gana este fin de semana al Sporting batirá una plusmarca en poder del Benfica. Lidera el campeonato luso con seis puntos de ventaja sobre el Braga, la semana que viene jugará los cuartos de final de la Copa, a fin de mes la final a cuatro de la Copa de la Liga y en febrero llegarán los octavos de final de la Liga de Campeones. Roma espera a dos veteranos gladiadores, Pepe y Casillas.

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