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Paredes, el regreso del 5

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El jugador de la Albiceleste empezó su carrera como admirador de Riquelme hasta que llegó a Italia y lo reconvirtieron en pivote

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Leandro Paredes (Buenos Aires, 25 años) pertenece a esta generación de jugadores de Argentina que apenas ponen un pie en Primera División ya tienen que armar las maletas rumbo a Europa. Juan Foyth, por ejemplo, solo jugó siete partidos en Estudiantes antes de saltar al Tottenham; Lo Celso, 45 en Rosario Central cuando lo fichó el PSG; y Lautaro Martínez pasó al Inter después de disputar 58 duelos con la camiseta de Racing. Dybala ni jugó en la élite: 40 encuentros con Instituto en Segunda le valieron para irse al Calcio. Pablo Aimar, hoy asistente técnico de Lionel Scaloni, disputó 112 partidos antes de cruzar el charco y Juan Román Riquelme 194 encuentros. Eran otros tiempos para el fútbol argentino.

“Leandro, Lautaro y muchos de nosotros nos fuimos jóvenes a Europa”, explica Rodrigo de Paul, que jugó 57 partidos en Racing y pasó al Valencia; “creo que son momentos, algunos se van más grandes, otros más jóvenes. Al final, la experiencia se asimila en Europa o en Argentina”. Paredes dejó Boca con 31 partidos y una prometedora carrera como 10, posición que eligió desde la cuna, admirador de Riquelme y de Zidane. “Cuando era pibe y jugaba a narrar partidos de fútbol y siempre decía que yo era Zidane, a veces, también me ponía el mote de Román”, explica Paredes. Coincidió con su ídolo en La Bombonera. “Un fenómeno, me llevaba a comer. Le gustaba estar con los jóvenes y a mí aprender de él”.

Si Riquelme jugó algunos partidos de pivote en las inferiores de Argentinos Juniors para consolidarse como el último gran enganche del fútbol argentino, Paredes hizo el camino inverso: arrancó de 10 (de hecho, heredó el dorsal de Román cuando se retiró en 2013) y en Europa lo reinventaron como 5. La Roma lo fichó por seis millones de euros en 2014. Como para muchos de los chicos que se van tan jóvenes, la adaptación no fue fácil. Lo Celso jugó cinco partidos en su primer año en el PSG; Lautaro, 27 (solo seis de titular); y Foyth disputó ocho en su primer curso en el Tottenham. Paredes también arrancó con el paso torcido. Estuvo cedido en el Chievo Verona y en el Empoli antes de consolidarse en la Roma. “Antes de jugar en Europa no hacía un relevo ni loco. Cuando llegué al Chievo, el técnico me propuso retrasarme, me vio condiciones. Y yo acepté enseguida; con tal de jugar, iba adonde me dijeran”, explica Paredes.

El Zenit se lo llevó para Rusia a cambio de 23 millones de euros. De interior o de pivote, Paredes destacaba. Jorge Sampaoli, entonces técnico de la selección argentina, lo convocó para la última gira antes de Rusia. Fue titular en la victoria de la Albiceleste ante Italia en Manchester en marzo de 2018. Y sacó otro póster de la pared. “Cuando Messi me llamó por ni nombre no lo podía creer. ¡Se sabía mi nombre!”, revela. Pero se quedó fuera del mundial. Jugadores más duros en la marca y con más experiencia como Mascherano y Biglia le ganaron el pulso. La buena noticia, sin embargo, fue que se mudó a París. Al rico PSG no le importó pagar 40 millones de euros por un jugador que utilizó en 22 partidos.

Aunque sin ritmo en el club parisino, Scaloni no lo paró de convocar para la selección. Estuvo en todos los partidos de preparación, hasta que se instaló como el pivote definitivo en la Copa América. “Luché mucho por ser el cinco de la Selección, lo busqué mucho tiempo”, asegura Paredes. Es el jugador de la Albiceleste que más pases repartió (224), el segundo de la Copa, detrás de Arthur (256). Además, es el quinto volante que más opciones de gol ha creado (siete) y lidera la tabla de recuperaciones de balón (38). “Estoy feliz”, dice; “es más, también tengo claro que soy el volante de contención de este equipo y que me tengo que hacer cargo de ese trabajo. Insisto, no tengo problemas. Me siento cómodo ahí”. Después de la era Mascherano (central en el Barça, pivote en la selección), Argentina recupera a su 5 clásico, a esos que le gusta estar bien cerca del balón, como Paredes, imitador de su ídolo Riquelme, reflejo de Fernando Redondo.

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