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Mucho más que un capitán

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Ramos ejerce de líder total de España, congenia con Luis Enrique, iguala un récord mundial de Casillas y es el pichichi actual

Sergio Ramos tuvo que gestionar este martes por la mañana uno de los días más duros que ha vivido en su carrera como internacional y capitán de España. El grupo, golpeado anímicamente por la urgente marcha de Luis Enrique para atender un asunto familiar de fuerza mayor, convirtió al central madridista en la cabeza de la expedición. Ramos gestionó con calma la cruda tesitura ante sus compañeros, informados de todo lo que ocurría desde primeras horas del martes. Según se levantaban, se les comunicaba la situación. “Intentó transmitir normalidad dentro de lo preocupación existente. No es un voceras, gestionó desde la serenidad”, relatan desde la Federación. Ramos pactó con los responsables de la selección que tras el partido saldría a hablar para lanzar un mensaje positivo y de ánimo al seleccionador. “Era una situación complicada y jodida para el grupo a pesar de ser un problema personal del míster. No era fácil. En la selección somos una familia y sentimos los problemas personales como nuestros. El día no ha sido fácil. Ojalá mejore la situación y esté con nosotros en junio”, declaró Ramos en Malta. Justo el día en el que se cumplieron 14 años de su debú, el 26 de marzo de 2005 en un 3-0 a China en Salamanca.

Antes de que se desataran los acontecimientos en la madrugada del lunes, entre Luis Enrique y Ramos también quedó claro que el capitán jugaría, además del choque con Noruega, el partido en Malta para completar los 180 minutos. La carrera emprendida por Ramos para registrar cifras que le colocarán en el santuario del fútbol español es una de las argamasas de la relación entre ambos. El técnico admira la ambición del central camero y la canaliza como una fuente de energía para una selección necesitada de un fuerte liderazgo en esta etapa de reconstrucción. Ramos, que el próximo sábado cumplirá 33 años, se ha convertido en el apóstol principal del estilo que trata de imponer el seleccionador de presión constante en campo contrario y fútbol de toque, pero vertical en cuanto el rival lo permita.

Durante estos diez días de concentración ambos se han cruzado piropos. “Ramos es un líder en el vestuario, en el entrenamiento, en el gimnasio y en todo lo que sea cuidarse”, apostilló el técnico en Malta. Ramos, al que Luis Enrique busca una pareja definitiva tras la retirada de Piqué —ya son 12 los defensas que han jugado con él en los ocho partidos de la etapa del asturiano al frente de la Roja—, y Busquets son los únicos supervivientes de la España gloriosa del periodo 2008-2012. En el estadio Ta Qali sumó su victoria 121 con lo que iguala a Casillas en este récord mundial. Al portero (167 internacionalidades, máximo registro nacional) y a Ramos (163) les separan cuatro partidos.

A lo Passarella

También persigue Ramos en cada encuentro la búsqueda del gol. Es el máximo goleador de la era Luis Enrique, con cinco tantos. En su carrera en la selección lleva ya 18 dianas —pichichi de la Roja actual—, solo cuatro menos que el argentino Daniel Alberto Passarella (22), considerado uno de los mejores defensas goleadores de la historia. Ambos representan el clasicismo de los caciques del área. “Son dos grandes líderes, dos grandes cabeceadores y dos defensas agresivos, aunque Passarella era más científico pegando que Ramos, que ha visto más amarillos”, relata un exinternacional argentino que prefiere el anonimato para contar una anécdota sobre esas diferencias: “Passarella se quejaba un día de un central que pegaba mucho y alguien le replicó que él repartía más. Y Passarella respondió: ‘ese pega por necesidad, yo por placer”.

Finiquitada la selección, se incorpora a su club, donde ha vivido días convulsos tras su enfrentamiento con Florentino Pérez en el postpartido del Ajax. “Los cambios provocan situaciones positivas. Son cosas del fútbol. No puedes estar toda la vida ganando. Con Zizou siempre hemos vivido momentos maravillosos y es una alegría tenerlo en casa. Su vuelta ha sido una noticia muy grata para todo el vestuario. Pero no es una decisión que tome yo, aunque haya gente a la que le interese decir que las toma Ramos. Ni tomo el mando ni lo he querido nunca. Soy el capitán y si me preguntan opino”. Así es Ramos, quiera o no, líder absoluto en el vestuario del Madrid y en el de la Roja. Y así lo ejerce.

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