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Liverpool y Manchester City dirimen la Premier más disputada de la historia

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Protagonistas de una pelea con puntuación récord, los equipos de Guardiola y Klopp, separados por un punto, se juegan el título en la última jornada, este domingo a las 16:00

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Casi treinta años de historia de la Premier League no habían alumbrado un final más trepidante. Es la página imborrable que escriben el Manchester City y el Liverpool, dos equipos inolvidables enroscados en un duelo que no encuentra precedentes de regularidad, fervor competitivo, resistencia al desánimo, superación del dolor y cosecha de puntos. Vale un solo dato para revelar la dimensión de los acontecimientos. El Liverpool llega a la última jornada como segundo clasificado a un punto del City, 94 por 95, una cifra que le habría dado el título a 24 de los 26 campeones desde la inauguración del formato actual, en 1992. Ahora no es suficiente. Este domingo a partir de las 16.00 el torneo inglés se resolverá como en los viejos tiempos: con diez partidos simultáneos y los dos contendientes con un ojo en el monitor del rival. El Brighton, 17º clasificado y que no se juega nada, recibe al Manchester City; y el Wolverhampton, que tampoco se juega nada, visita Anfield. A los de Pep Guardiola les vale con el mismo resultado que a los hombres de Klopp, en éxtasis después de la clasificación para la final de la Champions.

El desgaste físico y mental ha hecho mella en las plantillas. Pilares de ambos equipos como Firmino o Fernandinho se perderán el desenlace por lesión. El juego se ha degradado y los partidos se han convertido en cuestas empinadas. Desde que recibió al Tottenham el 20 de abril, el City ha ganado por 1-0 tres de sus cuatro encuentros. Si se confirma la tendencia sufriente, el City afrontará otro tortuoso asedio en Brighton, un típico equipo británico, fiero en defensa y potente en el juego directo. Solo le vale la victoria o igualar el resultado del Liverpool.

Pep Guardiola se muestra cada día más intolerante con los críticos y no ha dejado de insinuar que la prensa inglesa, volcada con el Liverpool, espera un patinazo de su quipo. “Lo vimos en la Champions”, dijo este viernes el técnico del City; “cuando Ajax y Barcelona quedaron eliminados de la Champions la crítica destruyó a los equipos, a los entrenadores, a los clubes, incluso cuando lo están haciendo muy bien. Son los tiempos que nos ha tocado vivir. Sé que seremos juzgados por el resultado”.

No le faltan argumentos al entrenador del City, protagonista de una epopeya sin parangón en la Premier. Gane o pierda esta competición. El equipo del norte de Manchester, un segundón en términos históricos, ha sumado 195 puntos en 75 partidos desde que arrancó la temporada pasada. Conquistó la liga hace un año con 100 puntos batiendo el récord de 95 establecido por el Chelsea de Mourinho en 2005 y ahora suma 95. Se trata de una hazaña. Una obra de eficiencia e innovación a la que le restan dos partidos con valor de trofeo: el sábado frente al Brighton y el sábado siguiente frente al Watford en la final de la Copa.

El City ha desplegado un fútbol desconocido en las Islas por la belleza y el dinamismo de las asociaciones. Al tiempo ha puesto en el escenario a jugadores como Bernardo Silva que se han revelado como aspirantes al Balón de Oro. Solo el Liverpool ha sido capaz de desafiar lo que de otra manera sería una hegemonía. “Estar aquí es un sueño hecho realidad”, dijo Guardiola, que recordó que su adversario llegó a liderar la clasificación con holgura antes de Navidad. “No esperaba estar en esta posición cuando estábamos a siete puntos por detrás de este Liverpool”.

El maremoto que ha supuesto la irrupción del City solo es comparable al empuje del Liverpool, un gigante del fútbol inglés atormentado por 29 años (desde 1990) sin ganar una competición que dominó con puño de hierro durante las décadas que precedieron a la instauración de la Premier. La hinchada de Anfield reclama un campeonato y Jürgen Klopp se ha presentado como el profeta soñado. El carácter y las ideas futbolísticas del entrenador alemán sintonizan con la hinchada más famosa de Gran Bretaña. La gesta de su Liverpool ya es histórica en términos estadísticos. Los 94 puntos que suma a falta de una jornada no solo son un récord particular del club: solo dos campeones de Premier lograron más de 93 puntos desde 1992, ese Chelsea de 2005 de Mou (95) y el City del año pasado (100). El segundo clasificado que más puntuó fue el United de Ferguson en 2012, cuando cosechó 89.

La posibilidad de perder la Premier después de sumar 97 puntos añade un componente trágico a la peripecia del Liverpool. Pero si en el cuartel de Guardiola se percibe tensión y amargura, en el cuartel de Klopp este viernes reinaba el sentimentalismo y el humor habituales. “Puedo ser el tío más gracioso del mundo”, dijo Klopp, sin quitarse la gorra, “pero si los chicos no juegan bien al fútbol nadie se reirá de mis chistes”.

Klopp describió las penurias físicas de su equipo con ese tono familiar que enloquece a los hinchas: “Las famosas tres palabras en el vestuario esta semana son: ‘solo es dolor’. Es muy importante para que todos los jóvenes aprendan. Hendo dijo ‘solo es dolor’, Robbo dijo ‘solo es dolor’ pero era dolor de verdad. Robbo puede aguantar el dolor pero no puede activar el músculo”. Hendo es Henderson, que jugará medio lesionado, como Salah, que se recupera de un golpe. Robbo es Roberto Firmino, que no llegará a tiempo.

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