Cultura

Indignación feminista por el plan para llamar Pablo Neruda al aeropuerto de Santiago de Chile

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El poeta es acusado de maltratador. Quienes se oponen proponen rebautizarlo con el nombre de la escritora Gabriela Mistral

Este año se ha reactivado en Chile una antigua moción parlamentaria para rebautizar el aeropuerto internacional de Santiago con el nombre del premio Nobel de Literatura Pablo Neruda (1904-1973). Pese a que en el Congreso la medida tiene cierto apoyo, su tramitación ha generado controversia debido a que existen grupos feministas que reprochan el mal comportamiento del escritor con las mujeres, lo que incluye el abandono de una hija enferma y una violación relatada en su libro póstumo de memorias, Confieso que he vivido. Las voces contrarias a la iniciativa han incluido una propuesta de nombre alternativo para rebautizar el aeródromo de la capital chilena: el de la también poeta e igualmente premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral.

El proyecto para que Neruda, uno de los rostros más reconocibles de Chile en todo el mundo, dé su nombre al aeropuerto de Santiago se presentó originalmente en 2011. El texto argumentaba: “El gran poeta chileno es considerado entre los mejores y más influyentes de su siglo, siendo llamado por el novelista Gabriel García Márquez ‘el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”. Sin embargo, desde que se reflotó la iniciativa el mes pasado, organizaciones feministas la han rechazado, asegurando que, en pleno auge del movimiento Me Too, ofrecería una mala imagen del país hacia el extranjero.

El polémico escrito de las memorias del poeta relata que forzó sexualmente a una joven sirvienta en Ceilán (hoy Sri Lanka), donde ocupó un cargo diplomático en 1929. En estilo explícito, Neruda cuenta que la muchacha lo ignoró y que luego él la llevó a su habitación para terminar con un encuentro que fue “como el de un hombre y una estatua. Ella mantuvo los ojos bien abiertos todo el tiempo, completamente inconsciente”.

Entre quienes critican a Neruda está la periodista y diputada del Partido Humanista (izquierda) Pamela Jiles, que ha declarado: “No están los tiempos para homenajear a un maltratador de mujeres, que abandonó a su hija enferma y confesó una violación, menos como imagen país”, añade Jiles, que insiste en la propuesta alternativa de llamar al aeropuerto Gabriela Mistral. Además de la supuesta agresión sexual, Neruda está marcado por Malva Marina, su hija, a la que llamaba “vampiresa de tres kilos”.

Esa historia aparece en un relato novelado llamado Malva, de la poeta neerlandesa Hagan Peeters, en el que se cuenta que la niña nació en 1934, con hidrocefalia, y murió solo ocho años después abandonada por su padre. Cuando se difundió la historia en 2016, la Fundación Pablo Neruda, que preserva el legado del autor, emitió una nota en la que aseguran que la separación fue de común acuerdo y que “Neruda fue a ver a su hija la última vez que pudo hacerlo, en 1939, en el último viaje que pudo hacer a Europa, para embarcar a los republicanos españoles en el Winnipeg”.

“Eso [la presunta violación] va a salir en la discusion y va a seguir siendo parte del debate. Es un tema sensible”, admite el socialista Marcelo Díaz, presidente de la Comisión de Cultura. Y añade: “Son antecedentes delicados, pero se está homenajeando la obra. Si bien tienen sentido este tipo de cuestionamientos, eso no deja de lado que Pablo Neruda sigue siendo uno de los poetas más relevantes no solo de Chile, sino del mundo”

Pero además del legado artístico, los impulsores del proyecto destacan la importancia política de Pablo Neruda, que fue militante comunista, senador, diplomático y, en una última etapa, renunció a una precandidatura presidencial en favor de Salvador Allende. El premio Nobel murió pocos días después del derrocamiento de Allende por parte de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet. Según se informó en la época fue por un cáncer de páncreas, pero peritajes recientes conocidos en 2017 descartan dicha versión y algunos expertos apuntan a un asesinato.

Mientras se resuelve la controversia, el aeropuerto internacional de Santiago seguirá llamándose Comodoro Arturo Merino Benítez, padre de la aviación chilena. Para que el cambio sea efectivo, la idea debe pasar todavía varias etapas en la Cámara de Diputados y luego en el Senado. Otra de las dudas que pesan sobre la iniciativa es el coste que tendría para el Estado hacer estas modificaciones.

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