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Estados Unidos resiste el empuje de Europa

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Un nuevo doblete de Rapinoe elimina a Francia y evita el pleno de selecciones del viejo continente en semifinales

Cuando el pasado diciembre se sorteó el cuadro final del Mundial Femenino, Francia y Estados Unidos supieron que, si todo transcurría con normalidad, estaban condenadas a encontrarse antes de lo que hubieran deseado. Consideradas como las dos grandes favoritas para hacerse con el trono mundial, tanto la anfitriona como la vigente campeona hicieron buenos los presagios y se citaron en los cuartos de final, en un duelo que bien podría considerarse como una final anticipada a tenor del potencial de ambas escuadras. Ahí, las estadounidenses hicieron valer su experiencia para imponerse en un duelo rocoso (1-2) y evitar un pleno europeo en semifinales, donde ya les espera Inglaterra. Este sábado se conocerán las otras dos semifinalistas, que saldrán de los duelos entre Italia y Holanda (15.00; Gol) y Alemania y Suecia (18.30; Gol).

La euforia estaba disparada en Francia antes del encuentro. A sabiendas de la dificultad de la empresa, el Parque de los Príncipes se llenó a reventar para tratar de llevar en volandas a las bleues hacia las segundas semifinales de su historia. No era para menos, puesto que Estados Unidos llegaba al duelo invicta en sus 13 partidos previos y con un pleno de diez victorias en los últimos diez encuentros. “Estamos impacientes por disputarlo, es el partido que todo el mundo esperaba. Estoy segura que será un encuentro para recordar”, avisaba la gran estrella del combinado americano, Megan Rapinoe, en el día previo al choque.

Y no tardó mucho en demostrar que no iba de farol. Como viene siendo habitual durante todo el campeonato, la extremo de las Seattle Reign fue el eje sobre el que giró el ataque de las estadounidenses. Apenas cinco minutos necesitó para dejar helado al Parque de los Príncipes. La valentía de las francesas, que salieron a presionar a la línea de creación de la estadounidenses, les jugó una mala pasada nada más comenzar el encuentro. Alex Morgan se descolgó a la espalda de la zaga francesa y forzó una falta en el pico izquierdo del área. Hacía allí se dirigió Rapinoe, que con un disparo envenenado sorteó la barrera y atravesó la multitud de piernas que se amontonaban en el área pequeño, despistando a Bouhaddi y convirtiendo el 0-1.

El gol tempranero permitió a Estados Unidos ceder la iniciativa y replegarse en busca una contra con la que asestar un golpe casi definitivo al encuentro. Con Henry al mando de las operaciones, Francia combinaba y se plantaba con facilidad en la frontal del área rival, pero ahí se le apagaban las luces, sin poder generar peligro. Transcurrían los minutos y las galas chocaban una y otra vez contra el muro planteado por Jill Ellis, y que comandaban con gran seguridad y contundencia sus centrales, Sauerbrunn y Dahlkemper.

Tras la reanudación, Estados Unidos volvió a salir en tromba y a punto estuvo de sentenciar. Primero Mewis, con un violento disparo que desvió Bouhaddi, y posteriormente Lavelle, con un disparo que repelió el palo, avisaron a una Francia que no encontraba la manera de inquietar a Naeher. Hasta el 60 tuvo que esperar Francia para generar la primera ocasión de peligro. Fue Le Sommer la que dio el primer susto a Estados Unidos tras una buena internada de Diani, pero su disparo se estrelló contra el lateral de la red de la portería defendida por Naeher. Un espejismo que reactivó a las vigentes campeonas, que en el 66, encontraron el contragolpe que habían estado esperando todo el encuentro para asestar el que parecía el golpe definitivo al encuentro. Rapinoe, que firmó un nuevo doblete tras el conseguido ante España en octavos, remachó a placer un centro atrás de Heath para poner el segundo.

No lo fue porque Renard, la altísima central gala, cabeceó a la red una falta botada al corazón del área y puso algo de picante al final del choque. Hubo tiempo para que apareciera el VAR para ratificar la decisión de la árbitra de considerar como involuntaria una mano dentro del área estadounidense, pero ya no se jugó más. Las americanas volvieron a tirar de experiencia, durmieron el partido y no permitieron que las galas volvieran a acercarse a la meta defendida por Naeher, confirmando su presencia entre las cuatro mejores selecciones del mundo. Por su parte, Francia no pudo esquivar la maldición del anfitrión, que por cuarta edición consecutiva cayó en los cuartos de final.

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