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El mago Benzema se tiene fe

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Él está en su media goleadora de la década pero los técnicos señalan que sin Cristiano su juego se liberó. “Se ha quitado un peso”, dice Mombaerts, ex Sub-21 de Francia

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En Esbozo de una Teoría General de la Magia, el padre de la antropología francesa Marcel Mauss señala que el mago se tiene fe porque la comunidad le toma en serio, y le toma en serio porque necesita desesperadamente creer en su poder. Algo de eso ocurre con Karim Benzema, el hechicero que este miércoles actuará en el Camp Nou vestido de blanco para repetir su viejo repertorio con más fe que nunca puesto ahora, por fin, se sabe reconocido como imprescindible.

Erick Mombaerts, seleccionador Sub-21 de Francia entre 2008 y 2012, es uno de los técnicos que ha seguido más de cerca la evolución del fenómeno desde que le dirigió en las categorías inferiores de Clairefontaine. “Con Benzema”, explica, “hay un progreso. Zidane le dio mucha confianza desde que formó parte del cuerpo técnico del Madrid, en 2013, y comenzó a jugar mejor con más regularidad. Esto no significa que hiciera más goles. Más que goleador Karim ha sido un animador del juego ofensivo. Un fluidificador. Uno que enlaza y coordina movimientos. ¿Por qué ahora es más eficaz? Por dos razones”.

“Primero”, indica Mombaerts, “porque psicológicamente él se ha liberado del peso de Cristiano. Durante diez años el juego del Madrid estuvo diseñado para que las acciones terminaran en Cristiano. Cristiano monopolizó la definición y los otros futbolistas lo aceptaron. En segundo lugar, porque ahora Benzema posee unas cualidades técnicas insustituibles como hombre que articula el juego del Madrid en los últimos metros. El Madrid necesita esta figura y necesita además un goleador. Él posee la maestría técnica para finalizar. Solo le ha faltado colocarse en la posición mental: estar listo, situarse en el lugar adecuado, mantener la calma… A falta de Bale, que podría hacer más goles, Karim ha demostrado que ha madurado para asumir este desafío y esta responsabilidad. Su experiencia le ayuda a ponerse al servicio del equipo en un momento evidentemente difícil. No es un líder carismático. Es un líder técnico”.

Vendido Cristiano y sin noticias de Bale, los directivos, los hinchas, los medios de comunicación, los compañeros y su entrenador, han tardado poco en convertirse al benzemismo. Incluso le hacen jugar con un dedo roto porque no pueden privarse de su talento para que siga haciendo lo de siempre. Las estadísticas no exhiben un salto productivo respecto a temporadas anteriores. Desde el curso 2009-10 su promedio de goles por partido en todas las competiciones con el Madrid ha sido, sucesivamente, 0,3; 0,5; 0,6; 0,4; 0,5; 0,5; 0,8; 0,4; 0,3 y, ahora, 0,5. Es decir, que suma 18 tantos en 35 partidos. Está en su media.

“Asistimos a la mejor versión de Benzema”, dice Jean Guy Wallemme, que como jugador fue campeón de Francia con el Lens y como entrenador hizo debutar a Varane en Ligue 1, además de especializarse en el fútbol del Magreb. “Porque Karim es claramente más eficaz que otros años”, explica. “Con menos oportunidades de hacer goles, en un contexto más difícil, sin el acompañamiento del juego del equipo, él ha sido capaz de mantener su rendimiento. El juego del Madrid ha decaído respecto a la última década pero él está en su nivel”.

“Jugar sin Cristiano no es una ventaja para nadie, tampoco para Benzema”, advierte Wallemme. “Esto solo afecta a su estatuto de líder. Le da más responsabilidad y quizás se sienta más liberado. Le viene bien. Pero a mí me llama más la atención su forma física. Está flaco y fuerte. Así se mejoran los cambios de ritmo y de dirección, dos cualidades que agudizan su regate y hacen que sea más complicado de marcar cuando le das un par de metros. Karim es de origen magrebí y el jugador magrebí tiene una fisionomía particular. Los jugadores subsaharianos son duros, fibrosos por naturaleza, y les cuesta tener sobrepeso. Los magrebíes no. Para los futbolistas del perfil de Karim el peso es más importante que para otros. Sus peores momentos de juego suelen coincidir con episodios de sobrepeso. Ahora está claramente a punto. Se mueve como si tuviera 20 años”.

Mombaerts añade un matiz: “Quizás su excelente forma física se deba a que, desgraciadamente para él —y afortunadamente para el Madrid— no jugó la Copa del Mundo. Los jugadores que han ido al Mundial se ven mucho menos frescos que Karim. Él se ha ahorrado los partidos internacionales con lo que eso supone de gasto de energía física y mental. Esto lo están pagando otros, como Marcelo, Modric, o Kroos”.

A los 31 años Benzema vive un momento mágico. Su esplendor personal coincide con el arranque de temporada más sombrío del Madrid en lo que va de siglo.

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