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El ‘fenómeno Doncic’ agita la NBA

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Messina, Laso, Pedro Martínez, Willy Villar, Montes y Pichel debaten sobre el impacto del esloveno en la meca del baloncesto y las diferencias en la formación y la gestión del talento en Europa y EEUU

A las 5.59 de la madrugada del lunes al martes se cierra la votación para el All Star Game 2019, que se celebrará el 17 de febrero en el Spectrum Center de Charlotte, y, atendiendo a la tercera oleada del voto popular, que se dio a conocer el pasado jueves, Luka Doncic está entre los cinco titulares de la Conferencia Oeste. Solo LeBron James y Giannis Antetokounmpo le superan en un recuento que en unos días se ponderará, junto a las preferencias de periodistas y jugadores, para obtener la convocatoria definitiva.

El genio esloveno, de 19 años, tan solo ha necesitado 44 partidos y tres meses de competición para impactar a la NBA sin solución de continuidad tras haber conquistado Europa con Eslovenia y el Real Madrid. En su expediente de novato: 20 puntos, 6,7 rebotes y 5,1 asistencias en 32 minutos de media por partido. “A los que le conocíamos no nos han sorprendido sus condiciones, talento y seriedad para el trabajo. Luka llegó como el MVP de la Euroliga y como un jugador muy hecho para su edad. Pero hay que dar muchas pruebas de fortaleza metal y capacidad técnica para ganarse el respeto que él se ha ganado en tan poco tiempo”, repasa desde San Antonio Ettore Messina, ayudante de Gregg Popovich en los Spurs y cuatro veces campeón de la Copa de Europa. En su reflexión sobre el fenómeno Doncic, el técnico italiano transita por varios de los debates que ha planteado su fulgurante eclosión en el baloncesto estadounidense.

“Los jóvenes que han jugado solo uno o dos años en la universidad tienen talento, pero echan de menos toda una estructura competitiva y un desarrollo de personalidad que sí tienen los internacionales europeos. Antetokounmpo y Doncic son talentos únicos de primerísimo nivel, pero su irrupción abre un debate muy interesante. No solo son los Ginóbili o los Pau [Gasol] de antes, cada día hay una base mucho más grande de jugadores extranjeros, fundamentalmente europeos, que pueden aportar mucho a la NBA. Mientras, aquí, en lugar de dotar de valor y contenido a la formación universitaria, están planteándose la opción de quitar el año adicional universitario, para dar antes el salto a la NBA y no arriesgarse a sufrir lesiones y perder contratos”, cuenta Messina, que también expone su tesis sobre las diferencias entre el baloncesto europeo y el estadounidense. “Este verano se decidió no permitir casi nada de contacto, a nivel body check y acciones de este tipo. Los jugadores se han adaptado a un nivel de contacto inferior y, como consecuencia, ha subido la anotación en los partidos. Pero eso no quiere decir que aquí no se defienda. El nivel atlético, la velocidad de ejecución y la intensidad que hay en la NBA son admirables, también en defensa”, señala Messina.

Joan Montes, exentrenador del Barcelona y uno de los mentores de los hermanos Gasol y Navarro, considera que la NBA ya cambió algunas reglas y una parte de su filosofía de juego cuando apreció que, con una excesiva manga ancha en el reglamento, se desvirtuaba la competición. “El baloncesto europeo era más competitivo y se dieron cuenta de que tenían que cambiar el chip. No podían permitir que los jugadores dieran cuatro pasos y se dedicaran solo a hacer mates”, explica. “Veías partidos de allá y no podías sacar ni un sistema. Ahora ves cosas interesantes tácticamente. Desde luego, cuando llegan los playoffs, defienden mucho más”.

Montes, seleccionador en categorías de formación y ayudante de Lolo Sainz en la absoluta hasta 1996, revela que algunos de los jugadores a los que dirigió se apuntaron a la NCAA, la Liga Universitaria estadounidense. “Volvieron peor de los que se habían ido”, afirma. “Y en su día ganamos con la selección a EE UU, que tenía algún jugador que luego triunfó en la NBA como Marbury. En Europa se entrenaba mejor, más serio, y se aprendió técnica individual de allí. En la NBA eran más anárquicos y no entendían los sistemas. Las universidades trabajan para ganar, aquí yo lo que quería era que el chico llegase al primer equipo del Barça”. Y aun así, el jugador europeo está más habituado a competir desde niño. Tras la retirada de Navarro, el Barça no cuenta en su plantilla con ningún canterano. “Los entrenadores no se atreven a dar el último paso. Lo que quieren es ganar títulos y no creen en esta filosofía. Paulí y Rabaseda podrían estar en la plantilla del Barcelona, a Eric Vila lo fiché, pero como vio que no se iba a contar con él, prefirió irse a EE UU. Es un descontrol. Se han ido Abrines, Satoransky, Kurucs… Aquí no sale nadie”, completa.

Mientras, en Madrid, tras Mirotic y a la espera de Garuba, la proyección de Doncic hace que se le valore casi como otro título más de la era Laso. “De Luka ya no me sorprende nada. Si acaso la premura con la que ha logrado impactar en la NBA. Pero siempre ha sabido adaptarse muy rápido a todo porque el baloncesto es su hábitat natural”, relata el entrenador madridista. “Solo con mirarle tenía la sensación de que ya sabía lo que le iba a decir. Nunca le he dado de más ni he necesitado mimarle. Se ganó el respeto de todos desde la normalidad”, desarrolla Laso. Doncic llegó a Madrid en 2012, sin haber cumplido los 12 años. Con 15 y ocho meses se subió a su primera convocatoria con el primer equipo y con 16 y dos meses, un 30 de abril de 2015, se convirtió en el debutante más joven de la historia del club. “No hacía falta ser un experto para darse cuenta de que estábamos ante un ejemplar único”, rememora José Luis Pichel, el técnico de formación que recibió a Doncic en edad infantil. “Desde muy joven, compañeros, entrenadores e incluso rivales se quedaban ensimismados ante él. Era un constante ‘a ver que va a hacer’… Después, fue todo lo contrario, con defensas durísimas contra él. El problema no es aguantar un marcaje así un día, sino soportar mentalmente que todos los días eres el más defendido y el más exigido. Pero su gran virtud, desde siempre, es que tiene la capacidad de ver el juego en conjunto antes que nadie y lo aprovecha para ejecutar las acciones con anticipación y precisión”, prosigue el técnico, ahora en la cantera del Fuenlabrada. “Hicimos un programa muy completo para Luka. No había que tener miedo a quemar etapas. Si él iba superando los objetivos, nosotros no podíamos frenarlo. Teníamos que estar muy atentos siempre para marcar nuevos pasos y que siempre tuviera retos. De principio a fin, se combinó a la perfección la normalidad con el desarrollo de un jugador único. Laso le fue dando cancha sin precipitarse ni querer apuntarse medallas”, suma Pichel, que refrenda la supremacía de esa formación sobre la de la high school. “El debate sobre el formato universitario de EE UU lleva tiempo abierto, su nivel táctico es sospechoso. Hay muchas voces que piden un replanteamiento de los programas formativos. El nivel de los mejores programas universitarios estadounidenses se podría equiparar al de un LEB Oro, a años luz de la Euroliga”, cierra.

Planteamientos sobre los que también debaten las estrellas. “Los jugadores europeos se desarrollan más rápido que los estadounidenses”, afirma LeBron James. “Doncic lleva cuatro años ya jugando como profesional, desde que tenía 15, y por eso no le intimida la NBA”. Kobe Bryant ya ahondó en el dilema en 2015, durante su última temporada en la NBA: “Simplemente los europeos son mucho más hábiles. Se les enseña a jugar de la manera correcta a una edad temprana. Es algo que tenemos que afrontar y arreglar”, dejó dicho.

“Para cualquier jugador joven que no sea una megaestrella es perjudicial marcharse para allá demasiado pronto porque pierden progresión, pero Doncic o Antetokounmpo son fenómenos mundiales que surgen cada 50 años”, analiza Willy Villar, director deportivo del Estudiantes y descubridor del portento griego de los Milwaukee Bucks cuando jugaba en Segunda. “Pau o Nowitzki eran especiales, pero no fenómenos de la naturaleza como estos. Ellos necesitaron un proceso de trabajo y adaptación que es lo normal. Pero Doncic y Antetokounmpo son jugadores de baloncesto dibujados a pincel, por su talento y su estructura física y mental. Para otros europeos no es tan fácil hacerse hueco”, añade.

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Pedro Martínez presenció como entrenador del Baskonia la última genialidad de Doncic en Europa, el triple sobre una pierna con el que el esloveno sentenció la pasada Liga Endesa. “En EE UU, los universitarios compiten entre ellos. Para sacar muchos jugadores es mejor el sistema universitario. Les permite madurar mejor. Sin embargo, aquí, es difícil, salvo excepciones, que con 18 años ya estén preparados. Por el camino se pierden bastantes”, resuelve Martínez. El técnico confiesa sentirse sorprendido por el juego y los números de Doncic. “Sería muy simplista argumentarlo diciendo que allí no se defiende, pero es verdad que premian más el juego ofensivo”, argumenta antes de dar otra vuelta de tuerca al debate. “Cuando viene un extranjero a España hay que enseñarle el castellano y también el idioma de la Liga ACB. Muchos no se han adaptado, y son jugadores que luego han hecho carrera en Turquía o en Rusia. Eso pasa porque cuando vienen aquí no tienen suficiente baloncesto en sus cabezas. Eso, al contrario, no pasa. El jugador de aquí que va a la NBA, con un talento mínimo, posee suficiente bagaje como para adaptarse a su juego”, remacha Martínez.

Uno de los ojeadores de la NBA que trabajan en Europa contraargumenta: “El conocimiento y nivel de inteligencia de los jugadores de la NBA es brutal. Aquí, les cambias un poco y no lo entienden. Allí están más abiertos a otras posibilidades, solo hay que ver cómo ha cambiado el juego Curry”. Y añade: “Se suele decir que el juego en Europa es más colectivo, pero los buenos equipos de la NBA tienen un juego colectivo espectacular. Todos son superatletas. Aquí, en la Euroliga, hay algunos que marcan diferencias como hicieron Udoh o Vesely, que allí no han podido destacar”.

El día antes de que Doncic debutara en la NBA preguntaron a uno de sus mentores por el futuro que le esperaba allí al niño prodigio. “Es muy inteligente y les va a volver locos a todos”, resolvió Sergio Llull. De momento, en tres meses, su impacto ya ha agitado la liga y le ha colocado a las puertas del All Star Game.

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