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El Celta respira ante un Sevilla a la baja

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Un gol de Okay decide un partido muy mal jugado por los andaluces y saca provisionalmente a los gallegos de la zona de descenso

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El Sevilla fue el mejor bálsamo para el necesitado Celta, que rompió su mala racha para respirar bien fuerte y sentirse vivo. Fue una victoria emotiva, labrada con mucho sufrimiento ante un Sevilla disminuido, que cuajó uno de los peores partidos que se recuerda en mucho tiempo. Los de Machín, que empezaron a competir muy pronto en este curso, realizaron un encuentro decepcionante. Los jugadores y el cuerpo técnico del conjunto andaluz deben reflexionar porque tienen todos los síntomas de ser un equipo en crisis. Sin chispa mental ni física, vapuleado en la Copa por el Barcelona y ofreciendo una imagen tan débil, el Sevilla está enfermo. El Celta, hecho un manojo de nervios, solo sufrió con el cero a cero en una acción de Ben Yedder al palo. Le bastó un poco de empuje y un gol de Okay a la salida de un saque de esquina para llevarse tres puntos de oro. Tras cinco derrotas seguidas y a pesar de sus limitaciones, respiran los jugadores y lo hace también su entrenador, Miguel Cardoso, que salva el puesto gracias a un triunfo casi dramático. La alegría con la que celebró Balaídos el pitido final fue de las grandes, pues el conjunto gallego sale provisionalmente de los puestos de descenso. Mientras, la decepción en el Sevilla fue mayúscula. Los hispalenses acumulan tres derrotas seguidas fuera de casa.

No hubo nada potable en un primer tiempo flojísimo, que se jugó a un ritmo lentísimo, sin que ningún futbolista fuera capaz de cambiar de ritmo. La situación del Celta se podía explicar en la ansiedad con la que se movía Cardoso en la banda. Una cascada de gestos y movimientos que pretendieron activar a un equipo muy tocado, lastrado por su falta de confianza y la ausencia de su mejor futbolista, Aspas. El Celta lo intentaba, pero jamás podía. Con tanta tensión encima de los futbolistas, que acumulan derrota tras derrota en este 2019, es imposible hacer un buen fútbol. Al poco ritmo de los locales respondió el Sevilla con un juego horroroso. El nivel de los de Machín correspondió al de un equipo sin energía, que acumuló pérdida tras pérdida de balón. Quizás tocado por el 6-1 copero del Camp Nou o golpeado por la languidez que le acompaña fuera de casa, el Sevilla jugó una primera parte desastrosa. Ni un tiro a puerta, ni una jugada digna de mencionar en un equipo roto. Lo más llamativo, fue, sin lugar a dudas, su falta de energía. Un desierto de ideas que atenazó a futbolistas como Banega, Vázquez o Sarabia, incapaces de generar algo potable. Los vertebradores del juego andaluz fueron tres sombras en un primer tiempo muy flojo.

Solo hubo una acción mencionable en el triste primer tiempo de Balaídos. Un cambio de ritmo de Boufal acabó en un disparo del delantero que paró muy bien Vaclik. Fue en el minuto 44. El Sevilla, por su parte, ni siquiera tiró entre los tres palos de la meta de Rubén.

El conjunto andaluz persistió en su juego lento y previsible. Al Celta le bastó con imprimir un poco más de ritmo para llegar al área de Vaclik. No obstante, su bloqueo es tan grande que no le da para someter incluso a rivales tan endebles como este Sevilla melancólico fuera de su feudo de Nervión. Pero se veía venir que la necesidad de los puntos se iba a acabar imponiendo. Los de Machín, no obstante, pudieron salvar los muebles en el minuto 69, cuando en una acción de fútbol directo después de un saque de Vaclik Ben Yedder se quedó solo delante de Rubén. El francés, el único con chispa del Sevilla, lanzó al palo. Respiró el Celta, que se aprovechó después del monumental error de la zaga de su rival. Un córner con el balón botando en el área pequeña fue prolongado por Cabral al segundo palo, donde marcó Okay a placer.

El Sevilla no tuvo ninguna respuesta. Se limitó a desperdiciar los minutos colgando balones sin sentido, sacando saques de esquina sin fuerza, facilitando la numantina defensa de un Celta tan limitado que se metió en su área a pegar balonazos. Hubo pérdidas de tiempo, jugadores que se tiraron al suelo y calambres en las piernas de los futbolistas del Celta. Todo vale cuando se está tan necesitado. Un botín maravilloso frente a un Sevilla que, de seguir así, tendrá muchos problemas para defender la cuarta plaza.

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