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El Barça de Pesic atormenta al Madrid

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Tomic y Heurtel lideran la victoria y redondean el homenaje a Navarro ante un rival descentrado que paga sus errores en los triples y su inferioridad en el rebote

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El Barça de Pesic se está convirtiendo en una pesadilla para el Madrid de Laso. Le precede en la Liga, hace nada le ganó la final de la Copa y en la Euroliga, donde es el Madrid el que va muy por delante, consiguió ganarle por 77-70 y ofrecerle el triunfo a su icono Juan Carlos Navarro, cuya camiseta con el número 11 ya cuelga junto a la cúpula del Palau. Nada del otro mundo, si se quiere a estas alturas de la temporada, pero el entrenador serbio va quitándole complejos de encima a su equipo, que había perdido los últimos cinco clásicos en la competición europea, los dos más recientes con resultados muy contundentes. El estado pesimista y depresivo que reinaba no hace tanto tiempo en el Palau ha desaparecido. Y al mismo tiempo se robustece, más incluso que el liderazgo, la consistencia y fiabilidad de jugadores como Heurtel y Tomic, los dos máximos responsables del triunfo. El base francés, MVP en la Copa, siguió como si tal para firmar 17 puntos y 10 asistencias; el pívot croata se fue hasta los 22 puntos y 13 rebotes.

El partido dio inicio en un ambiente atípico debido a la tensión sobrevenida por la polémica final de Copa hace doce días en Madrid y los prolegómenos con el homenaje a Navarro. El regocijo de la afición azulgrana por el reciente título y la exaltación de la Bomba dejaron una atmósfera desacostumbrada para el salto inicial. Pesic, Laso y sus jugadores eran muy conscientes de la conveniencia de acelerar las revoluciones desde el inicio. Heurtel, con siete puntos consecutivos, y Randolph, activo y certero ante la canasta del Barcelona, se esmeraron para situar alto el listón ofensivo. El toma y daca fue constante. Tras cinco minutos, las defensas empezaron a ajustarse, con una imagen ilustrativa, un tapón de Séraphin a Randolph, y la segunda falta de Llull. La eficacia ofensiva quedó frenada en seco.

Séraphin también sumó su segunda falta cuando solo llevaba tres minutos y medio en la cancha tras relevar a Tomic. Y Pangos tuvo que sentarse antes de lo previsto después de que Campazzo le sacara con su acostumbrada habilidad la segunda falta en ataque. Las estrategias de desgaste hacían mella. Pesic adelantó los relevos habituales y Laso movió el banco igualmente. El Madrid no se cortaba. Perseveró, aunque sus porcentajes iniciales en los triples no eran buenos. No importó. Tras el 1 de 9 el primer cuarto, Carroll y Rudy Fernández anotaron dos seguidos y abrieron una brecha aderezada con una contra culminada por Reyes (18-25). Rudy engrosó la lista de damnificados con dos personales en cinco minutos. La prioridad defensiva en las consignas de Pesic y Laso se traducía en la intransigencia con los movimientos ofensivos, especialmente los de Campazzo y Heurtel. El Barcelona mandaba en el rebote y forzaba más faltas de tiro, pero perdía el doble de balones que el Madrid. Tomic le tomó la distancia a Tavares en el segundo cuarto para exhibir la eficacia de su muñeca y Kuric, más necesario que nunca dada la floja aportación de Hanga, oxigenó la ofensiva de los suyos.

El Barcelona le dio la vuelta a la tortilla (42-35) a un suspiro para el descanso. La dinámica se acentuó (48-37). Los males del Madrid se agudizaban, empezando por su inferioridad en el rebote. Llull salió al rescate. La defensa del Madrid adelantó metros y Randolph acortó distancias (51-46) con un triple, que abrió la veda, para desgracia del Madrid, que desperdició mucha pólvora y acabó con ocho aciertos en 31 lanzamientos desde la máxima distancia. Acusó otro lastre: las peloteras de sus jugadores con los árbitros. Tavares y Llull fueron sancionados con técnicas. La del menorquín supuso su cuarta falta.

Los nervios afloraron más de la cuenta. Pau Ribas se llevó otra técnica. El Madrid acusó la ausencia momentánea de Llull y el mal día de Campazzo. Heurtel siguió a lo suyo y Claver y Singleton se añadieron al predominio azulgrana en el juego y en el marcador: 67-54. Pangos relevó a Heurtel, Rudy Fernández anotó dos triples escalofriantes, Llull anotó dos tiros libres y el Madrid se puso a tiro de piedra: 73-67. Rudy cometió su quinta falta personal. Quedaban dos minutos. Un triple de Campazzo dio la última brizna de vida al Madrid. Pero reincidió en su incapacidad para asegurar el rebote defensivo. Y en una de las jugadas clave, los rebotes ofensivos de Singleton y Tomic acabaron con la canasta del croata, ya definitiva. Fue el colofón ansiado por la afición del Barcelona, el mejor homenaje a Navarro.

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