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Djokovic desfila por La Catedral

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El número uno, que aspira a su quinto título en Wimbledon durante la última década, abre con una victoria firme ante Kohlschreiber: 6-3, 7-5 y 6-3. Feliciano (6-4, 6-2 y 6-4 a Giron) ya enlaza 70 grandes

Acaba de vencer Novak Djokovic (6-3, 7-5 y 6-3 a Philippe Kohschreiber) y el serbio lo firma todo: gorras, viseras, camisetas, pelotas más o menos grandes… Se detiene el número uno casi cinco minutos para satisfacer a los aficionados londinenses, que antes han presenciado un desfile sin una sola tachadura. El balcánico, defensor del título en Wimbledon, ha abierto el torneo con una declaración de intenciones en toda regla, apeando al siempre desprendido Kohlschreiber, tenista que siempre propone, y viniéndole a decir a los demás que ya ha pasado página. Lo de París, el paso en falso que dio allí contra Dominic Thiem, está ya olvidado.

Hay demasiado en juego, y no hay tiempo para cavilar ni darle vueltas a otra idea que no sea la de reeditar el éxito del año pasado en Londres. Lo sabe Nole, y actúa en consecuencia. El All England Lawn Tennis & Croquet Club supuso el principio de todo, su retorno deportivo a la Tierra. Estaba perdido el de Belgrado, pero creyó y alzó el trofeo para reengancharse a un deporte que le demandaba y que ahora vuelve a disfrutar de su tenis plástico y eléctrico. Desde entonces, fechado el punto de giro exactamente a 15 de julio de 2018, tres grandes títulos y el retorno a la cima del circuito.

En su primera aparición sobre la alfombra verde de La Catedral, el serbio desplegó el catálogo de recursos para ir arrinconando y reduciendo a Kohlschreiber, diluido en 2h 03m. Y en el box, la novedad: junto a Marian Vajda, su técnico de toda la vida, la aportación de Goran Ivanisevic. Una herramienta nueva en el maletín del número uno, abierto siempre a probar e incorporar retoques que puedan enriquecer su juego, ya sea a largo, medio o corto plazo. Ahí quedan las huellas de Boris Becker o Andre Agassi, este ahora intentando enderezar a Grigor Dimitrov, y ahora llega la colaboración con el croata.

“He jugado en esta pista muchas veces, pero todavía soy un ser humano, y como todos sufro nervios”, explicó Nole, que se medirá a Denis Kudla (6-4, 6-1 y 6-3 a Malek Jaziri) en la siguiente ronda. “He jugado a un gran nivel, frente a un rival peligroso contra el que ya perdí [en Indian Wells] este año”, valoró el mandamás actual del circuito, que aspira estas dos semanas a levantar su quinto cetro en Wimbledon en esta década, tras los conseguidos en 2011, 2014, 2015 y 2018.

Tropezones de Osaka, Zverev y Tsitsipas

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De momento, su camino se despejó con dos salidas muy inesperadas. Quizá no tanto la de Alexander Zverev, que sigue sin levantar cabeza (“mi nivel está bajo cero”) y constató una vez más su marcha errática en los Grand Slams. Cayó contra el checho Jiry Vesely (4-6, 6-3, 6-2 y 7-5), pero no se esperaba un adiós tan prematuro de un talento que ha perdido la buena dirección esta temporada. También se desinfló la burbuja de Stefanos Tsitsipas, apeado por Thomas Fabbiano (6-4, 3-6, 6-4, 6-7 y 6-3) y últimamente destemplado después de cinco meses muy prometedores.

Antes, Feliciano López había alimentado el récord que posee en los Grand Slams, porque no hay un solo jugador que haya disputado más que él (70) de forma consecutiva. “Tengo muchas razones para ser feliz”, exponía en inglés ante los enviados especiales. “Obviamente era bastante inesperado que a los 38 años siguiera ganando títulos”, prolongaba en referencia al reciente éxito en Queen’s, donde logró el doblete en individuales y dobles. “¿El secreto de mi longevidad? Que me he cuidado mucho durante 20 años…”, cerraba el toledano, 6-4, 6-2 y 6-4 ante Marcos Giron, citado ahora con Karen Khachanov.

En clave española, también progresaron Roberto Bautista (6-3, 6-2 y 6-3 a Peter Gojowczyk) y Fernando Verdasco (triple 6-4 Kamil Majchrzak), pero no así Sara Sorribes, lesionada contra Caroline Wozniaki, ni Pablo Carreño, derrotado por Alexei Popyrin (7-6, 7-5 y 6-2). Tampoco sonríe la japonesa Naomi Osaka, que después de firmar un discreto paso por París (3ª ronda) y de ceder el trono de la WTA en beneficio de la australiana Ashleigh Barty, todavía ha tenido un paso mucho más efímero por Londres. Este lunes perdió contra Yulia Putintseva (7-6 y 6-2) y se despidió del torneo en un visto y no visto.

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