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Cobo, desposeído de la Vuelta a España de 2011 por dopaje

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La UCI podría asignar la victoria de la ronda española al segundo clasificado, Chris Froome

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En 2011, Chris Froome fue uno de los meteoros que sorprendentemente alumbró una Vuelta a España calificada de excepcional. Ocho años más tarde, mientras se recupera de una complicada operación en la UVI de un hospital de Saint Étienne, en Francia, el larguirucho británico podría considerarse una suerte de Cid Campeador, campeón después de muerto.

La razón le llega desde Suiza, desde donde la Unión Ciclista Internacional (UCI) comunicó ayer que el pasaporte biológico demostraba que Juanjo Cobo, otro de los meteoros de aquella cosecha extraordinaria llamada Vuelta del 11, había recurrido al dopaje sanguíneo entre 2009 y 2011 y le correspondía, por tanto, una sanción de tres años (2009 a 2011) y la descalificación de todos sus resultados, incluido el de ganador de una Vuelta que se había labrado con espléndidas actuaciones en el Angliru y Peña Cabarga.

El expediente sancionador, abierto en 2015, solo se cerró cuatro años más tarde después de económicas negociaciones entre ciclista y federación.

La decisión puede ser recurrida ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), pero fuentes cercanas al exciclista señalan que no parece probable que dé tal paso. Su mundo es otro. Cobo, de 38 años, conocido como El Bisonte de la Pesa, en honor de su barrio de Cabezón de la Sal (Cantabria), se retiró en 2014 y es ahora instructor de surf en San Vicente de la Barquera. Se está construyendo una casa, trabaja como repartidor de leche de Cudaña y participa en competiciones de aficionados de bicicleta de montaña.

Si Cobo no recurre o si pierde el recurso, la UCI proclamará ganador a Froome, que se convertirá en el primer británico ganador de una grande, robándole el título a Wiggins, quien no se estrenó hasta el Tour del 12. Será entonces aquella Vuelta el primero de una serie de triunfos de Froome que incluyen cuatro Tours, un Giro y una Vuelta más. Igualará en número a Alberto Contador, ganador de siete grandes (tres Vueltas, dos Tours y dos Giros) después de ser desposeído por dopaje de un Tour (para Andy Schleck) y un Giro (Scarponi). También Roberto Heras fue desposeído de una Vuelta por dopaje (para Menchov) y Landis de un Tour (para Pereiro). Los siete Tours de Armstrong no han sido, sin embargo, reasignados, permanecen desiertos.

En el podio nuevo de 2011, a Froome, a quien ahora solo le preocupa salir de la UVI de Saint Étienne y rezar para que su fémur destrozado y su cadera se suelden bien tras una operación de cuatro horas y varios litros de sangre, le acompañarán Wiiggins y el holandés Mollema. Nadie conocía a Froome antes de aquella Vuelta fundacional. Su equipo, el Sky llegaba con un líder llamado Bradley Wiggins, quien quería mostrar al mundo que estaba preparado para superar las más duras montañas. Sin embargo, Froome le superó en la contrarreloj y se mostró a su nivel en la montaña, donde con ambos pudo el fenómeno Cobo, punta de lanza de Geox de Josean Matxin.

Después de un año en blanco con el Caisse d’Épargne, en 2010, el cántabro volvía en 2011 por los fueros demostrados unos años antes con el Saunier Duval de Matxin, con el que ganó en 2007 la Vuelta al País Vasco. Después de exhibirse increíblemente en el Tour de 2008, con victoria en Hautacam antes de que el equipo se retirara al completo de la carrera por los positivos de Riccò y Piepoli, Cobo, de frágil moral, se sumió en un bajón del que solo le pudo sacar, como confesó, su regreso con Matxin, el único que le entendía y era capaz de motivarle.

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