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Campazzo: “Laso nos da felicidad”

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Con el Real Madrid sale a Copa de Europa por año. El Facu llega al Buesa Arena como protagonista en busca de su tercer título tras consagrarse en el ‘playoff’ contra Panathinaikos

“Desde infantiles me acostumbré a ganar por puro corazón”, cuenta Facundo Campazzo (Córdoba, Argentina, 28 años). Con el Real Madrid sale a Copa de Europa por año. En el Buesa Arena busca la tercera. El playoff contra Panathinaikos le consagró, convirtiéndole en la sensación de la Euroliga. Ahora afronta su primera Final Four como protagonista.

Pregunta. ¿A 1,80m del suelo, el baloncesto es deporte o supervivencia?

Respuesta. 1,80m siendo generosos (risas). Siendo realistas 1,78m o 1,79m. Es deporte, pero ser bajito te hace quizá más competitivo, más intenso. Desde chiquito en mi club del barrio me pasa lo de ser bajito entre altos, pero eso nunca me hizo rendirme. Esto no es solo cosa de altos. El baloncesto cada vez se hace más físico, más rápido, más atlético y más difícil. Cada vez me ponen la vara más alta y hay que prepararse más.

P. ¿Empezó en esto por hiperactividad?

R. Sí. Era demasiado inquieto y molestaba en casa. Como teníamos el club del barrio cerca, mi madre me apuntó a hacer de todo, baloncesto, futbol, natación… Pero los amigos los hice en el baloncesto y cuando pasaron los años y tuve que elegir, lo tuve claro.

P. ¿Qué consejo de su madre le marcó más?

R. Cuando me fui solo, de Córdoba a Buenos Aires, con 16 años. Me dijo que me arriesgara, que dejara todo por mi sueño de jugar al baloncesto. Que lo hiciera con pasión, sabiendo que si me iba mal solo sería un año perdido, pero de aprendizaje, y si me iba bien podía hacer carrera. Salí de casa sin presión ni responsabilidad, con la idea de divertirme. Aquel salto fue mayor que el de venir a Europa. Salí con lo justo en la maleta. No sabía lo que iba a pasar. Me hicieron un contrato largo en Peñarol [2008-2014] y demostré energía y actitud para progresar rápido.

P. Llegó en 2014 a un Madrid con la ansiedad de la Copa de Europa tras dos finales perdidas.

R. Fue difícil. Me fui de Argentina promediando muchos minutos, siendo protagonista, teniendo responsabilidad y presión. Aquí me encontré con un equipo formado desde hace muchos años, con dos fieras como Sergi [Llull] y El Chacho. Todo eso lo sabía, pero una cosa es saberlo y otra vivirlo día a día. Me costó ese rol de jugar poco, pero aposté por hacerlo fácil y ayudar al equipo desde donde me tocara. El Chapu [Nocioni] estuvo ahí siempre para aconsejarme.

P. ¿Existe el plus de argentinidad?

R. En el caso del Chapu está claro. Le mirabas a los ojos en los partidos importantes y te contagiaba el hambre de ganador, transmitía energía. Eso no sale en las estadísticas, pero fue una de las claves para ganar todos los títulos en 2015. La gente agradece la pasión, pelear cada pelota. La herencia de la Generación Dorada va más allá de la cancha. Nos mostraron el camino y nos enseñaron los valores. Te enseñan en cada palabra y, a veces, no hace falta ni que hablen.

P. ¿Qué valores tiene el vestuario del Madrid?

R. Solidaridad, respeto, trabajo, mente ganadora… Pero, sobre todo, estamos comandados por dos capitanes inmensos como Felipe y Sergi. Ellos mantienen la esencia, el hambre. Nos vamos a dejar la vida en esta Final Four.

P. ¿Cómo es el oficio de base en este equipo?

R. Es de mucha responsabilidad. Hay que estar siempre diligente, por encima de las emociones del juego y de las circunstancias del marcador. Hay que tener personalidad. Pero Pablo [Laso] nos transmite mucha confianza y tranquilidad. Ha sido base toda su vida y lo fue del Madrid. Ya se lo sabe. Su mensaje nos llega porque sigue hablando el idioma del jugador. No nos ata, nos da felicidad.

P. ¿Ha visto vídeos del Laso jugador?

R. No. Nunca vi un vídeo suyo, lo tengo pendiente. Me meteré en Youtube. Me contaron que corría la cancha y hacía jugar al equipo. Conociéndole seguro que era muy temperamental en la pista, con responsabilidad y carácter.

P. ¿El Madrid de este año es el Madrid de Campazzo?

R. Aquí no hay esos carteles. El año pasado fue Felipe el que se salió con un partidazo en el OAKA. Nuestro factor diferencial es que en los momentos importantes pueden aparecer muchos jugadores. Eso nos hace grandes y peligrosos. Mi mejor versión está por llegar.

P. En su caso, ganar y destacar en la Euroliga, ¿aplaca el fuego de la NBA o lo acentúa?

R. No proyecto el futuro. Vivo el momento. La NBA ya no me obsesiona y por eso renové el verano pasado por tres temporadas. Me siento importante y ganar te enseña que todo valió la pena.

P. ¿Y ganar la tercera Euroliga que supondría?

R. Lo piensas en esos momentos antes de dormir. Ya hemos hecho cosas históricas. En 20 años valoraremos más y mejor el juego y los logros de este grupo. En la historia del Madrid no se entra solo con los títulos. Pero somos ganadores y queremos más.

P. ¿Cómo analiza al CSKA?

R. Nos han ganado dos veces este año y eso nos motiva. Tenemos que ir a tope. El CSKA no es solo parar al Chacho, tienen un equipo muy potente. Son impredecibles y pueden anotar desde todas las posiciones. Nos demandarán el 100% en lo físico y lo mental. Para ganarles tendremos que imponer nuestra identidad, el adn de estos años.

P. ¿Qué quiere ser de mayor?

R. Hace poco me empezó a obsesionar la idea de ponerme en la cabeza del entrenador para imaginar cómo me gustaría que jugara mi equipo. Pero no me veo de momento. Aunque parece que los bases van por ahí. Laso, Prigioni, Jasikevicius. Pero eso no es garantía de nada. Una cosa es transmitir dentro de la cancha y otra transmitir el mensaje a todo un equipo. Y hablar no es lo mío.

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