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Benzema saca su lado más sentimental

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El ariete francés del Madrid ha modulado su carácter interactuando sobre el campo y aleccionando a los más jóvenes

Quizás no haya mayor reconocimiento para un futbolista que el de sus propios colegas de trabajo. Cuando Karim Benzema accedió el domingo al interior del vestuario del Madrid como artífice de la victoria ante el Huesca (3-2), dentro le esperaba un trajeado Luka Modric. El Balón de Oro 2018 le recibió con un gesto tan francés como su propia terminología: Chapeau! Descamisado tras haberse despojado de su sudada elástica en posesión del público, solo un vendaje en su mano derecha tapaba los únicos tejidos epiteliales que permanecían al descubierto de cintura para arriba en el cuerpo del francés. Y es que la piel de Benzema parece más activa que nunca, tanto deportiva como sentimentalmente.

A los 31 años, la vida parece haberse ralentizado para el francés. Nada ocurre tan deprisa como solían circular esos coches que manejaba años atrás, y que tantos disgustos (y puntos en el carné) le habían restado. Tampoco su relación respecto a sus compañeros de vestuario había atravesado por un momento de mayor acercamiento (incluso dulzura) que el actual. La madurez ha alcanzado a Benzema pasada la treintena, reflejada también en su tarea sobre el terreno de juego. “Es un jugador que hace 10 años que está aquí. Lo está haciendo muy bien, este año puede que mejor. Karim es un jugador de este club y no creo que vaya a cambiar [de equipo]”, concedió Zidane tras el último encuentro. La continuidad de Benzema, con contrato en vigor hasta junio de 2021, no es un asunto que ni siquiera el técnico haya situado sobre un escenario de incertidumbre.

La presencia de Benzema en las alineaciones de Zidane ha resultado hasta el momento lo más parecido a una constante. En los 151 partidos que ha dirigido el técnico francés, en 98 ocasiones ha sido titular (65%). Sin embargo, en los 116 partidos en los que ha intervenido bajo la tutela de Zizou, ha terminado sustituido en 67 encuentros (57%). No se libera de ese estigma el jugador, quien a lo largo de su trayectoria en el Madrid acredita 151 relevos, solo superado por Joaquín (176) entre los futbolistas en activo, cuarto en la tabla histórica.

Su gol al Huesca, el 23º de la temporada (cuenta 10 asistencias) generó una especie de éxtasis expresivo en un futbolista poco dado a la exageración facial. Asegura parte de su entorno que no es algo puntual, sino un apartado trabajado a voluntad en los últimos meses. Esa especie de frialdad social ha mutado. Vinicius es quizás el mayor receptor de ese desinhibido cariño. “Con el crack”, escribió hace cuatro días en Instagram junto a una foto al lado del brasileño, en pleno periodo de recuperación. “Eres grande KB9, gracias por todo!”, le replicó este.

Cercano con Vinicius

En el derbi de febrero ante el Atlético en el Wanda, seguramente uno de los encuentros con mayor carga de estrés para Vinicius esta temporada, durante los ejercicios de calentamiento Benzema agarró por banda al muchacho y le lanzó un discurso cercano al minuto de extensión. Le indicó una y otra vez cómo realizar los movimientos a su espalda para llegar libre de marca hasta el área. Nunca antes se le había visto hacer nada similar. Este apadrinamiento se sostiene a partir de la percepción del francés acerca de las similitudes futbolísticas que manejan ambos, y del beneficio mutuo que pueden extraerse sobre el campo. La verticalidad de Vinicius es bendecida por Benzema, seguramente el compañero que mejor haya interiorizado las posibilidades del brasileño.

No es nueva la querencia de Benzema por los jóvenes.Lo viven en sus carnes Odriozola y Fede Valverder, y antes Borja Mayoral, cedido ahora en el Levante, a quien el francés nunca observó como un rival por el puesto. “Felicidades hermanito”, llegó a escribir en Twitter tras un gol del canterano. “Su felicitación es la más especial de todas las que he recibido”, replicó Mayoral.

Padre por segunda vez hace apenas dos años, con una niña de cinco y recién casado, la estabilidad familiar ha contenido al Benzema propenso al desorden. Alejados en el tiempo sus problemas con la justicia (fue absuelto en 2010 tras ser acusado de recurrir a los servicios de una prostituta menor de edad, y levantado en agosto de 2017 el control judicial que se le había impuesto por el caso de chantaje a Valbuena), el jugador parece incluso ajeno al éxito de su selección, a la que no acude desde 2015. Enfrentado con el seleccionador, Didier Deschamps, ni siquiera la reciente conquista del Mundial parece haber despertado el resentimiento de un futbolista muy dado a la explosión en redes sociales. En su álbum digital aparecen tantas fotos de sus hijos, Mélia e Ibrahim, como de su actividad como futbolista. “My world” (Mi mundo) o “My life” (Mi vida), son los lemas que acompañan las estampas más familiares de la colección. Tan solo en tres de las últimas 52 imágenes aparece algún vehículo, su otra gran pasión, y en mucha menor medida fotos musicales, otra de sus aficiones.

Único superviviente del grupo de futbolistas que en el verano de 2009 llegaron al Madrid en la ventana más cara de su historia (258 millones de euros), Benzema es hoy un activo presente, con ascendencia al futuro y con el pasado olvidado.

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